La cooperación entre Perú y China sumará un nuevo capítulo vinculado con la investigación del patrimonio cultural. El Instituto de Arqueología de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS) suscribió un convenio con instituciones peruanas para desarrollar investigaciones conjuntas sobre la civilización Caral, considerada la más antigua de América.

El acuerdo fue firmado el 21 de agosto en la estación de trabajo de Supe y reúne al instituto chino, el Ministerio de Cultura del Perú y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La iniciativa representa la primera vez que una institución arqueológica china desarrollará trabajos de campo en Sudamérica.

La cooperación contempla excavaciones arqueológicas, aplicación de tecnología a la investigación, conservación del patrimonio y formación conjunta de especialistas. De esta manera, la relación bilateral incorpora un componente científico y académico a los intercambios que Perú y China mantienen en otros ámbitos.

Caral será el centro de la investigación

Los trabajos estarán enfocados inicialmente en la civilización Caral, cuyo desarrollo se sitúa entre los años 3000 y 1800 a. C. La propia Zona Arqueológica Caral utiliza ese periodo para describir el desarrollo de esta civilización.

Jia Xiaobing, investigador jefe de la delegación china, explicó que los equipos realizarán prospecciones en las cuencas de los ríos Chancay, Huaral y Supe. Entre los sitios que serán evaluados se encuentran la Ciudad Sagrada de Caral y Áspero.

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe y Áspero forma actualmente parte de la Ruta Caral promovida por la Zona Arqueológica Caral. Áspero destaca dentro de ese circuito como una antigua ciudad pesquera vinculada con el desarrollo de esta civilización.

Tecnología y arqueología se unen en la misión

Uno de los componentes relevantes del acuerdo será la utilización de tecnología aplicada a la arqueología. La cooperación no se limitará a las excavaciones, sino que incluirá análisis especializados y acciones destinadas a la conservación del patrimonio.

A ello se sumará la formación conjunta de especialistas, abriendo un espacio para el intercambio de metodologías y conocimientos entre investigadores peruanos y chinos. Este componente convierte al proyecto en una plataforma de cooperación científica además de arqueológica.

La iniciativa también plantea una mirada de largo alcance. De acuerdo con la información difundida, posteriormente se prevé ampliar las investigaciones hacia vestigios de la civilización Inca en la región andina, con el propósito de realizar estudios comparativos sobre las primeras sociedades complejas de la cuenca del Pacífico y del Sur Global.

Una relación arqueológica que comenzó hace más de cinco décadas

Aunque esta será la primera misión de campo de una institución arqueológica china en Sudamérica, los intercambios académicos entre ambos países tienen antecedentes. Según información del CASS recogida por la fuente, estos contactos se remontan a mil novecientos setenta y tres, cuando una delegación del instituto chino visitó Machu Picchu.

Más de cinco décadas después, el nuevo convenio permite que ese intercambio evolucione hacia investigaciones conjuntas sobre el terreno. Caral se convierte así en un nuevo punto de encuentro entre investigadores de dos países con importantes patrimonios arqueológicos y extensas tradiciones culturales.

Para Perú, la cooperación también representa una oportunidad para fortalecer la investigación y conservación de sitios que continúan aportando información sobre las primeras sociedades del continente. En 2026, por ejemplo, el Ministerio de Cultura informó nuevos hallazgos vinculados con la continuidad de la tradición Caral en Peñico.

La cooperación Perú-China se extiende hacia la cultura y la ciencia

El proyecto muestra una dimensión diferente de la relación entre Perú y China. Más allá del comercio, las inversiones y la infraestructura, el intercambio bilateral puede desarrollarse también alrededor de la investigación científica, formación académica y protección del patrimonio cultural.

El estudio conjunto de Caral permitirá compartir metodologías y desarrollar nuevas investigaciones sobre una civilización que surgió hace aproximadamente cinco milenios. Al mismo tiempo, abre posibilidades para profundizar el diálogo académico entre especialistas de ambos lados del Pacífico.

La primera misión arqueológica china en Sudamérica convierte así al patrimonio peruano en un nuevo puente de cooperación. Los resultados de las futuras investigaciones permitirán conocer qué nuevos aportes puede generar esta colaboración para comprender el desarrollo de las sociedades antiguas del Perú.

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