La relación entre China y América Latina y el Caribe busca avanzar hacia una nueva etapa marcada no solo por el crecimiento del comercio, sino también por una mayor cooperación en infraestructura, tecnología, educación, agricultura y desarrollo social.
Estos temas formaron parte del III Foro de Desarrollo de China-América Latina y el Caribe, realizado el 18 y 19 de agosto en Zhengzhou, en el centro de China.
Bajo el lema "Conectividad Económica y Comercial para una Cooperación Reforzada y una Prosperidad Social Compartida", el encuentro reunió a representantes de centros de investigación, organismos regionales y sectores público y privado para analizar nuevas oportunidades de colaboración.
El foro fue organizado conjuntamente por el Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales y el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA).
Comercio entre China y América Latina mantiene su crecimiento
El intercambio comercial constituye uno de los principales pilares de la relación entre ambas regiones.
De acuerdo con datos de la Aduana china citados durante el encuentro, en 2025 el comercio bilateral superó los US$549.000 millones, alcanzando un nuevo máximo histórico.
La tendencia continuó durante 2026. En el primer semestre del año, el intercambio entre China y América Latina y el Caribe registró un crecimiento interanual superior al 20%.
Estas cifras reflejan la importancia que ha adquirido China como socio comercial para diferentes economías latinoamericanas y, al mismo tiempo, el peso de la región como proveedor de alimentos, minerales y otros recursos para el mercado asiático.
El siguiente desafío planteado durante el foro consiste en avanzar hacia una relación económica más diversificada y generar nuevas oportunidades vinculadas con tecnología, inversión y cadenas productivas.
Créditos chinos respaldan infraestructura y proyectos sociales
El financiamiento fue otro de los aspectos destacados durante el encuentro.
Qiu Xiaoqi, representante especial del Gobierno chino para asuntos latinoamericanos, señaló que la implementación de los 66.000 millones de yuanes en créditos comprometidos por China para América Latina y el Caribe registra un avance superior al 92%.
Según explicó, la mayor parte de estos recursos ha sido destinada a respaldar proyectos de infraestructura y desarrollo social en países de la región.
Este tipo de iniciativas amplía el alcance de la relación económica más allá del intercambio de mercancías y coloca a infraestructura, conectividad y desarrollo como componentes relevantes de la cooperación.
Para América Latina, el desafío consiste en articular estos recursos con proyectos capaces de generar productividad, conectividad y beneficios sostenibles para las economías locales.
Educación y conocimiento entran en la agenda China-América Latina
Uno de los planteamientos más relevantes del foro estuvo relacionado con la necesidad de ampliar la cooperación educativa.
Lesly David, secretario permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe, destacó las oportunidades que pueden ofrecer las universidades chinas para la formación de jóvenes latinoamericanos.
“El desarrollo se hace con conocimiento, con educación”, sostuvo durante el encuentro.
El planteamiento busca que la relación con China incorpore con mayor fuerza aspectos relacionados con formación profesional, investigación, conocimiento y desarrollo de capacidades, complementando los tradicionales vínculos comerciales.
Esta dimensión adquiere especial importancia frente al avance de industrias relacionadas con inteligencia artificial, energías renovables, electromovilidad, automatización y manufactura avanzada.
Una cooperación más estrecha entre universidades, empresas e instituciones podría facilitar el intercambio de conocimiento y la formación del talento necesario para participar en estas nuevas industrias.
Tecnología abre nuevas oportunidades de cooperación
La transferencia de conocimiento y tecnología aparece precisamente como uno de los ámbitos con mayor potencial.
China ha desarrollado capacidades en sectores como inteligencia artificial, telecomunicaciones, energías renovables, vehículos eléctricos, infraestructura y manufactura avanzada, mientras América Latina cuenta con recursos naturales, mercados y sectores productivos donde estas tecnologías pueden encontrar nuevas aplicaciones.
El desafío consiste en construir mecanismos que permitan conectar esas capacidades y desarrollar proyectos que respondan a las necesidades particulares de cada país.
Esto puede incluir investigación conjunta, formación especializada, cooperación universitaria, desarrollo de infraestructura digital y aplicación de nuevas tecnologías en sectores productivos.
Cooperación busca ir más allá de la distancia geográfica
El encuentro también puso sobre la mesa una discusión más amplia sobre la integración internacional.
Noemí Espinosa Madrid, secretaria general de la Asociación de Estados del Caribe, planteó que la integración regional continúa siendo necesaria, pero que el escenario internacional exige construir conexiones entre regiones geográficamente distantes.
"El mundo actual nos exige algo más: construir puentes entre regiones", señaló.
Estos puentes, explicó, pueden facilitar el intercambio de conocimiento y tecnología, conectar capacidades y promover nuevos acuerdos productivos.
Bajo esta perspectiva, la relación entre China, América Latina y el Caribe puede funcionar como una plataforma para conectar economías con características diferentes pero también complementarias.
¿Qué oportunidades representa esta cooperación para Perú?
Para el Perú, esta evolución tiene especial relevancia. China es su principal socio comercial y mantiene inversiones importantes en sectores como minería, energía e infraestructura.
Sin embargo, la siguiente etapa de la relación bilateral puede incorporar con mayor intensidad ámbitos como educación, innovación, tecnología y formación de talento.
El desarrollo de infraestructura logística, las nuevas condiciones del TLC Perú-China y el crecimiento de las tecnologías digitales también pueden generar nuevas posibilidades para empresas e instituciones peruanas interesadas en profundizar sus relaciones con el mercado chino.
En ese escenario, espacios como el III Foro de Desarrollo permiten ampliar la discusión: el vínculo con China puede evolucionar desde una relación concentrada principalmente en comercio e inversión hacia otra que incorpore conocimiento, tecnología, formación y proyectos conjuntos de desarrollo.
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