Un equipo de investigadores de la Universidad de Shenzhen en China ha creado un modelo de inteligencia artificial que, según sus creadores, puede prever el riesgo de depresión hasta cuatro años antes de su manifestación. Este sistema evalúa cómo el cerebro interpreta las expresiones faciales y busca detectar patrones asociados con el trastorno depresivo mayor. De acuerdo con la OMS, esta afección afecta a más de 332 millones a nivel mundial.
Dirigida por el profesor Lu Han de la Escuela de Inteligencia Artificial de Shenzhen, la investigación utilizó datos de IMAGEN, un estudio longitudinal que involucró a adolescentes de distintos países europeos. A los 19 años, los participantes se sometieron a resonancias magnéticas funcionales mientras miraban rostros con diversas emociones, y sus síntomas se evaluaron mediante cuestionarios estándar. El seguimiento se extendió hasta los 23 años para verificar la aparición de síntomas depresivos. Los resultados fueron publicados recientemente en Science Advances.
Las expresiones de enojo como indicador de riesgo
Lu explicó al Global Times que aquellos sin depresión suelen reconocer rápidamente los cambios emocionales en los demás y reaccionan adecuadamente. Sin embargo, quienes padecen depresión tienden a interpretar que los otros están enojados con ellos. Por esta razón, analizaron especialmente las expresiones de enojo como un signo de amenaza social y de las dificultades interpersonales vinculadas al trastorno.
Basado en esta premisa, el equipo desarrolló un modelo de aprendizaje profundo que simula cómo el cerebro procesa la información visual y la traduce en códigos emocionales abstractos, como la ira. Los resultados mostraron que los jóvenes de 19 años que respondieron con emoción o memoria negativas a los rostros tuvieron mayores probabilidades de desarrollar depresión. Este biomarcador también mostró relación con la variante genética rs11123030, sugiriendo que la predisposición genética afecta la percepción emocional.
Resultados esperanzadores en ensayos clínicos
Evaluado en Stratify, un segundo ensayo comparativo de la depresión con otros trastornos, el marcador solo mostró valores anormales en los 134 jóvenes diagnosticados con trastorno depresivo mayor, mientras que aquellos con síntomas de adicción u otros problemas alimenticios obtuvieron resultados similares a los de individuos sin problemas mentales, destacando la especificidad del marcador.
Lu destacó que el biomarcador proporciona información predictiva independiente del estrés familiar y socioeconómico. No obstante, enfatizó que la depresión surge de la interacción entre la genética, el desarrollo del cerebro y las experiencias vividas.
Potencial de la IA para mejorar la salud mental
Según el investigador, los resultados deben ser validados en adultos de mediana edad y diferentes grupos étnicos antes de una aplicación más generalizada. Se sugiere que el estudio podría ayudar a desarrollar sistemas de percepción robótica que repliquen la manera humana de interpretar emociones, acercándose a una IA encarnada que perciba estados emocionales mediante señales faciales sutiles.
¿Podrá la IA para prever depresión convertirse en una herramienta clínica útil en los próximos años? Revisa también nuestro especial sobre IA aplicada a la salud mental para entender qué otros avances ya están en evaluación.











