La relación entre Perú y China también puede observarse a través de historias que trascienden el comercio, las inversiones y la infraestructura. Es el caso de Magali Romaní Aguilar, una peruana de 40 años que viajó al país asiático para recibir tratamiento especializado después de convivir durante más de dos décadas con una enfermedad poco frecuente.
Romaní padecía xantomatosis diseminada, una enfermedad rara que comenzó a manifestarse cuando tenía 18 años y que progresivamente afectó diferentes partes de su organismo, según relató en una entrevista difundida por Xinhua.
Después de años buscando alternativas médicas en Perú, encontró en internet un reporte científico sobre un caso similar tratado en China. Ese hallazgo la llevó a contactar al especialista responsable de la publicación y posteriormente a viajar junto a su madre hasta Pekín.
Allí comenzó un proceso que se extendería durante más de un año y que, de acuerdo con su testimonio, le permitió iniciar una nueva etapa de vida.
¿Qué es la xantomatosis diseminada?
La xantomatosis diseminada es descrita en la fuente como una enfermedad rara caracterizada por la aparición de pápulas y nódulos.
En el caso de Romaní, la enfermedad afectó la hipófisis y estuvo asociada con diabetes insípida y menopausia precoz. También comprometió sus articulaciones, codos, rodillas, laringe y capacidad visual.
A los 22 años, el avance de la enfermedad había afectado seriamente sus vías respiratorias y visión.
Las complicaciones fueron limitando progresivamente sus actividades cotidianas hasta llevarla a dejar de trabajar mientras continuaba buscando alternativas de atención.
Un reporte científico la llevó hasta China
El punto de inflexión llegó a través de una búsqueda por internet. Romaní encontró un reporte científico sobre un caso similar al suyo que había sido tratado en China con cladribina. A partir de esa información contactó por correo electrónico al médico Zhao Yi, autor del reporte.
La respuesta del especialista permitió iniciar las coordinaciones para trasladarse junto con su madre al Hospital Beijing Tsinghua Changgung.
En el centro médico recibió sesiones de tratamiento con cladribina y posteriormente una reconstrucción de la laringe, de acuerdo con la información proporcionada por la paciente a Xinhua.
Su permanencia en el hospital se prolongó durante un año y dos meses.
Convenio permitió financiar su tratamiento en Beijing
Un elemento especialmente relevante para el enfoque de Puente a China es cómo se hizo posible la atención. Según la fuente, el proceso fue financiado mediante un convenio internacional existente entre el hospital chino y Saludpol, el Fondo de Aseguramiento en Salud de la Policía Nacional del Perú.
El caso muestra cómo los mecanismos de cooperación y coordinación internacional pueden facilitar el acceso a conocimiento médico altamente especializado cuando existen enfermedades de baja prevalencia.
Para pacientes con enfermedades raras, la colaboración internacional adquiere particular importancia debido a que los especialistas y la experiencia clínica disponible pueden encontrarse concentrados en determinados hospitales o centros de investigación alrededor del mundo.
Más de un año de atención médica en China
Romaní permaneció en Pekín acompañada por su madre, María Aguilar de la Cruz. Durante ese periodo, destacó la atención recibida por parte del equipo médico y el acompañamiento durante las diferentes etapas de su tratamiento.
La experiencia también generó un intercambio cultural. Antes del alta, médicos y paciente participaron en actividades en las que estuvieron presentes elementos peruanos y chinos, desde postres y manifestaciones culturales andinas hasta bailes y caligrafía.
Romaní sostiene que la experiencia cambió su vínculo personal con China, país al que ahora considera su segunda patria debido al tratamiento que recibió allí.
Salud y conocimiento abren otra dimensión de la relación Perú-China
La historia permite observar un ámbito menos visible de las relaciones bilaterales.
Perú y China mantienen una relación ampliamente asociada al comercio, minería, infraestructura, tecnología e inversiones, pero la cooperación científica, académica y sanitaria también puede generar vínculos entre instituciones y ciudadanos.
En enfermedades poco frecuentes, el intercambio internacional de investigación y conocimiento puede adquirir especial relevancia debido al reducido número de casos disponibles para estudio.
La experiencia de Romaní ilustra precisamente ese recorrido: una investigación científica localizada desde Perú permitió identificar especialistas en China y posteriormente establecer contacto con un hospital capaz de evaluar su caso.
Cooperación que conecta instituciones y personas
El caso también pone en evidencia el papel que pueden desempeñar los acuerdos institucionales para transformar el intercambio internacional en soluciones concretas.
La existencia del convenio mencionado por la fuente permitió articular al sistema de aseguramiento peruano con un centro médico chino para hacer posible la atención de Romaní.
Su experiencia es individual y no permite extrapolar resultados médicos a otros pacientes. Sin embargo, sí muestra el potencial de las redes internacionales de conocimiento y de los mecanismos de cooperación para facilitar el acceso a especialistas frente a situaciones de alta complejidad.
Tras regresar al Perú, Romaní busca recuperar actividades y proyectos que tuvo que postergar durante años.
Su historia incorpora así una dimensión especialmente humana a los vínculos entre ambos países: aquella en la que investigación, conocimiento especializado y cooperación institucional conectan directamente a personas de Perú y China.
Conoce más sobre cooperación, ciencia, educación e intercambio entre Perú y China en Puente a China, donde encontrarás historias e iniciativas que muestran las diferentes dimensiones de la relación entre ambos países.











