La relación entre China, América Latina y el Caribe está incorporando nuevos asuntos a una agenda tradicionalmente marcada por el comercio y las inversiones. Inteligencia artificial, derechos digitales, educación, desarrollo sostenible y responsabilidad empresarial aparecen ahora entre los temas analizados por especialistas de ambas regiones.

Estas discusiones forman parte de la Tercera Mesa Redonda China–América Latina y el Caribe sobre Derechos Humanos, realizada el quince de septiembre de 2026 en Lima. Las actas del encuentro reúnen 67 trabajos y muestran la diversidad de aproximaciones existentes alrededor del multilateralismo, el desarrollo y los derechos humanos.

Más que presentar una posición única, el documento recoge planteamientos y perspectivas de distintos autores. Esa precisión es importante editorialmente porque varias ponencias incluyen interpretaciones políticas, jurídicas y filosóficas propias de sus autores, que no deben presentarse como conclusiones consensuadas del encuentro.

Inteligencia artificial entra en la agenda China–América Latina

Uno de los asuntos con mayor presencia es la inteligencia artificial. Entre los trabajos incluidos figura una investigación dedicada a la gobernanza de la IA, el diálogo entre civilizaciones y el papel del Sur Global, además de estudios relacionados con tecnologías inteligentes, decisiones automatizadas y derechos digitales.

Uno de los planteamientos recogidos sostiene que América Latina necesita desarrollar capacidades propias, marcos éticos y políticas públicas para evitar convertirse únicamente en consumidora de algoritmos creados para otras realidades. El mismo trabajo propone analizar la IA como una herramienta aplicable a problemas como educación, salud y desigualdad.

El debate resulta relevante en momentos en que China amplía su presencia internacional en áreas como inteligencia artificial, robótica y aplicaciones industriales. Para América Latina, la discusión ya no se limita a incorporar estas tecnologías, sino que incluye preguntas sobre regulación, transferencia de conocimiento, infraestructura y formación de talento.

Puente a China
Inteligencia artificial, educación digital y desarrollo aparecen entre los nuevos ámbitos analizados para la cooperación regional.

Educación y transformación digital abren nuevas áreas de cooperación

Las actas también incorporan trabajos específicamente orientados hacia las posibilidades de cooperación entre China y América Latina. Entre ellos se encuentran estudios sobre educación técnico-profesional y sobre la gobernanza global del derecho al desarrollo de la educación digital.

Este componente amplía el alcance de las relaciones entre ambas regiones. Además de infraestructura, minería o comercio, la formación tecnológica puede convertirse en otro espacio de intercambio ante la creciente demanda de trabajadores capacitados para sectores relacionados con automatización, inteligencia artificial, manufactura avanzada y economía digital.

Para los países latinoamericanos, uno de los desafíos será determinar cómo estas experiencias internacionales pueden complementar sus propias políticas educativas y productivas. El documento, precisamente, contiene perspectivas que advierten que las experiencias extranjeras no deberían trasladarse automáticamente, sino adaptarse a las condiciones institucionales y sociales de cada país.

Empresas chinas y derechos humanos aparecen como otro eje

Otro de los trabajos está dedicado expresamente a la debida diligencia en materia de derechos humanos en las operaciones latinoamericanas de empresas chinas. La investigación plantea mecanismos para integrar aspectos laborales, ambientales, indígenas, de datos y reparación dentro de las relaciones empresariales y de inversión.

Entre las propuestas del autor figura explorar un mecanismo de cooperación China–CELAC que permita intercambiar orientaciones, desarrollar capacidades y generar herramientas de prevención. El texto aclara que un esquema de este tipo no debería sustituir a los tribunales ni disminuir las competencias regulatorias de los Estados receptores.

La discusión adquiere especial interés para América Latina por la creciente participación de compañías chinas en minería, energía, infraestructura, tecnología y otros sectores. En este terreno, las actas muestran que el debate sobre la relación económica empieza a incorporar también cuestiones relacionadas con estándares empresariales, comunidades y sostenibilidad.

Perú aparece dentro del debate regional con China

La elección de Lima como sede proporciona además una dimensión peruana al encuentro. Las actas incluyen una ponencia dedicada específicamente a los derechos humanos dentro de las relaciones Perú–China y al reconocimiento de la comunidad china en la vida nacional peruana.

El documento también contiene un estudio histórico sobre la emigración de trabajadores chinos hacia Perú durante los últimos años de la dinastía Qing y la protección de sus derechos. Así, la relación bilateral aparece analizada no solamente desde el comercio contemporáneo, sino también desde los movimientos migratorios y los vínculos sociales construidos durante generaciones.

La realización del encuentro muestra, finalmente, cómo la agenda entre China y América Latina continúa diversificándose. Comercio e inversión siguen siendo componentes centrales, pero la IA, la educación digital, la sostenibilidad, el desarrollo y la gobernanza están generando nuevas áreas de discusión y potencial cooperación.

Conoce en Puente a China las iniciativas, tendencias y debates que están transformando las relaciones entre Perú, China y América Latina.