A través de un convenio, Shougang Hierro Perú promete de forma expresa renunciar a ejercer sus derechos mineros en el área del proyecto y despeja el camino para realizar obras. Ahora, el instrumento pertenece por completo al Ministerio de Transportes y Comunicaciones y permitirá avanzar el levantamiento de la suspensión del plazo contractual, la entrega correspondiente del área a la concesionaria y permitirá el inicio de las actividades de ingeniería y obras.
Una inversión de US$404,8 millones
"Este convenio abre el camino para que una inversión de US$ 404,8 millones se traduzca en infraestructura, empleo y nuevas oportunidades para las familias del sur", dijo el presidente de Proinversión, Luis Del Carpio. Agregó que, para el Estado peruano, este convenio representa las conclusiones de una gestión importante para la continuidad del desarrollo del sistema portuario nacional y marca un paso decisivo para que un proyecto de necesidad y utilidad pública, declarado por Ley Nº 28521, finalmente se materialice.
Al acto asistió el ministro de Transportes y Comunicaciones, José Angello Tangherlini, quien subrayó que la firma del convenio representa un avance clave para atraer inversión y encaminar la construcción del nuevo Terminal Portuario de San Juan de Marcona. Junto al titular del MTC estuvieron también el presidente del Directorio de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), Abel Alvarado, y el presidente del Directorio de Shougang Hierro Perú S.A.A., Zhang Liang.
Un impacto positivo regional y social
Este nuevo terminal beneficiará a 29 provincias y 280 distritos de Arequipa, Apurímac, Ayacucho, Ica y Cusco. Además, contará con dos muelles, tres amarraderos y un equipamiento especializado en cargas a granel, general y contenedores. También facilitará la salida logística de proyectos mineros del sur y contribuirá a la generación de empleo tanto para hombres como para mujeres durante su operación y construcción. A ello se suma su rol estratégico para facilitar la salida de los proyectos mineros de la macrorregión, que hoy dependen de otras rutas de embarque. El proyecto generará empleo durante las etapas de construcción y operación.
Por otro lado, la iniciativa incluye un componente de responsabilidad social que busca dejar beneficios directos en el territorio donde se instalará. Se trata de un fondo social equivalente al 3% de los ingresos brutos del proyecto, cuyos recursos estarán destinados a financiar actividades sociales. Estas acciones se concentrarán en el distrito de Marcona y en la provincia de Nazca, las zonas de influencia más cercanas a la obra. De esta manera, el desarrollo portuario se plantea no solo como una apuesta por la inversión y el comercio, sino también como una oportunidad para mejorar las condiciones de las comunidades locales. El mecanismo asegura, además, que los beneficios económicos del terminal se reflejen en la población durante toda su vida operativa.











