China alcanzó un nuevo punto de inflexión en la transformación de su sistema energético. Al cierre de julio de 2026, la capacidad fotovoltaica instalada del país superó por primera vez a la correspondiente al carbón, según información de la Administración Nacional de Energía difundida por Xinhua.
La capacidad solar fotovoltaica llegó a 1.286 millones de kilovatios (1.286 GW), mientras que la capacidad vinculada al carbón se situó en 1.285 millones de kilovatios (1.285 GW). Aunque la diferencia es todavía pequeña, el cruce de ambas tecnologías constituye un hito dentro de la expansión de las energías renovables en China.
El cambio también permite observar la velocidad con la que el país está incorporando nuevas fuentes de generación. La energía fotovoltaica ya representa más del 30% de toda la capacidad eléctrica instalada de China, consolidándose como uno de los principales componentes de su nuevo sistema energético.
La energía solar gana terreno rápidamente en China
El avance resulta todavía más evidente al observar las nuevas instalaciones. Durante los primeros siete meses de 2026, la energía fotovoltaica concentró más del 40% de la nueva capacidad de generación eléctrica incorporada en el país.
Este crecimiento responde no solamente a la construcción de grandes instalaciones solares. China ha desarrollado una cadena industrial fotovoltaica que comprende investigación, desarrollo tecnológico, diseño y fabricación integrada, permitiéndole ampliar su capacidad productiva mientras reduce progresivamente los costos asociados a esta tecnología.
Los avances en eficiencia de conversión de las células y módulos solares también forman parte de esta evolución. La combinación entre innovación, capacidad manufacturera y despliegue a gran escala está ayudando a acelerar la incorporación de energía renovable dentro del sistema eléctrico chino.
¿Significa que China ya produce más electricidad solar que con carbón?
Aquí existe una diferencia importante. El nuevo récord se refiere a capacidad instalada, es decir, a la potencia máxima que podrían generar las instalaciones fotovoltaicas existentes bajo determinadas condiciones. No significa necesariamente que la energía solar ya produzca más electricidad que las centrales a carbón.
La generación efectiva depende de factores como las horas de radiación solar, disponibilidad de las instalaciones y funcionamiento de cada tecnología. Las centrales térmicas pueden operar durante periodos más prolongados, mientras que la generación fotovoltaica depende de las condiciones solares.
Por ello, el nuevo dato debe interpretarse principalmente como un indicador de la transformación de la infraestructura energética china. El crecimiento de las renovables está modificando progresivamente la composición de la capacidad eléctrica disponible en el país.
China también domina la cadena mundial de tecnología solar
La importancia del sector fotovoltaico chino trasciende su mercado interno. China suministra actualmente más del 80% de los módulos fotovoltaicos utilizados mundialmente, de acuerdo con la información difundida por Xinhua.
Su presencia también alcanza otras tecnologías renovables. El país proporciona alrededor del 70% de los equipos de energía eólica a nivel global, convirtiéndose en un actor determinante dentro de las cadenas internacionales vinculadas con la transición energética.
Esto significa que la expansión de la energía limpia en China tiene una doble dimensión. Por un lado, permite transformar progresivamente su propia infraestructura energética; por otro, su escala industrial influye sobre la disponibilidad, costos y cadenas de suministro de tecnologías renovables utilizadas en otros países.
¿Qué puede significar esta transformación para Perú?
Para Perú, observar la evolución energética china resulta relevante por la creciente presencia de tecnologías renovables dentro de las estrategias globales de inversión e infraestructura. La reducción de costos y el aumento de la oferta internacional pueden facilitar el desarrollo de nuevos proyectos solares en mercados con condiciones favorables para este recurso.
El potencial peruano es particularmente interesante en regiones con altos niveles de radiación solar. Sin embargo, trasladar la experiencia china al país requiere considerar variables propias como infraestructura eléctrica, almacenamiento, transmisión, regulación, demanda y condiciones para atraer nuevas inversiones.
También existe una dimensión industrial. La posición de China como principal proveedor mundial de módulos solares hace que buena parte de la expansión fotovoltaica internacional esté vinculada directa o indirectamente con fabricantes, tecnologías y cadenas de suministro procedentes del país asiático.
Para las empresas peruanas, esta transformación puede abrir espacios relacionados con instalación, mantenimiento, ingeniería, almacenamiento energético, servicios especializados y desarrollo de proyectos renovables, aunque las oportunidades concretas dependerán de la evolución del mercado y de las políticas energéticas nacionales.
De la manufactura a la transición energética global
El nuevo récord muestra cómo una industria tecnológica puede adquirir suficiente escala para comenzar a modificar la estructura energética de un país. La energía fotovoltaica pasó de ocupar un papel complementario a representar más del 30% de toda la capacidad eléctrica instalada de China.
La evolución será relevante durante los próximos años. El desafío no estará solamente en continuar instalando paneles solares, sino también en desarrollar redes eléctricas capaces de integrar una mayor proporción de generación variable, sistemas de almacenamiento y mecanismos para administrar la oferta y demanda de energía.
El hecho de que la capacidad fotovoltaica haya superado al carbón representa, por tanto, un indicador de hacia dónde se está desplazando la inversión energética china. Su impacto también puede extenderse fuera del país a través de tecnología, equipos, inversiones y cadenas de suministro que participan en la transición energética mundial.
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