Dos años después de que su versión de 60 minutos llegara a las pantallas y cosechara una amplia acogida internacional, 'De la Gran Muralla a Machu Picchu' tiene una segunda vida. CGTN Español estrena una edición remasterizada dividida en tres entregas de media hora: 'Reflejos en la distancia', 'La vitalidad perenne' y 'A través de montañas y mares'.
Un encuentro con la historia
El documental propone un viaje singular: el cruce entre dos de las civilizaciones más fascinantes de la historia, la china y la incaica. A lo largo de sus capítulos, la cámara recorre los hilos que las han conectado durante siglos, desde los primeros contactos hasta la huella que hoy se percibe en ambas orillas del Pacífico. Pero no se queda en el pasado: también observa cómo estas dos herencias milenarias conversan en la actualidad, en un mundo globalizado donde sus valores siguen teniendo voz propia.
Un viaje por cumbres y océanos. El recorrido va de la imponente Gran Muralla a la ciudadela de Machu Picchu, dos símbolos que parecen distantes, pero que comparten una misma capacidad de asombrar al mundo. En ese trayecto por montañas y mares, la producción busca principios comunes, como el respeto por la naturaleza, la memoria de los ancestros y el sentido de comunidad, que rompen fronteras y pertenecen a la humanidad entera.
La fecha está fijada
El 13 de setiembre llegará a las pantallas el estreno del largometraje documental, una producción que aspira a ser mucho más que un repaso histórico de China y el Perú. Su propuesta es llevar al espectador a contemplar el legado de dos culturas milenarias, de esas que han resistido el paso de los siglos y que aún hoy tienen mucho que decir. Lo hace a través de imágenes, testimonios y paisajes que acercan dos realidades que, a primera vista, parecen ajenas entre sí.
Lo más llamativo de la obra es su insistencia en que esas dos tradiciones pueden conversar con el presente y entre ellas, pese a la enorme distancia geográfica y a las barreras del idioma. El documental sugiere que, más allá de las lenguas, los rituales o las costumbres, existe un terreno común hecho de memoria, respeto por la tierra y orgullo por las raíces, que permite a ambos pueblos reconocerse como interlocutores.











