"Esa duración corresponde a una estimación obtenida mediante ensayos acelerados de laboratorio, no a un funcionamiento comprobado durante ese tiempo en el océano", menciona uno de los autores al proyectar unos cinco años y medio de rendimiento en condiciones térmicas y lumínicas específicas.

¿De qué manera generan energía los paneles solares diseñados para trabajar bajo el mar?

El agua absorbe y dispersa la luz del sol, lo que disminuye de forma notable la cantidad de luz que llega a mayor profundidad. Para enfrentar este problema, un estudio anterior publicado en Joule propuso abandonar las celdas pensadas para la superficie terrestre y desarrollar dispositivos ajustados al espectro de luz bajo el agua. El avance consiste en aprovechar con exactitud los rayos que logran atravesar la columna de agua gracias a una tecnología especializada.

Para conseguirlo, los investigadores crearon fotoceldas de perovskita, un semiconductor cuya composición química puede ajustarse a ciertas longitudes de onda. Mientras el material se cristalizaba, incorporaron el aditivo PHMG, que mejora la extracción de electrones y da mayor estabilidad al compuesto. Este cambio reduce las pérdidas internas, algo esencial para convertir de forma eficiente la luz disponible en electricidad.

¿Cuál es el funcionamiento de las celdas solares bajo el agua y qué nivel de eficiencia tienen hoy?

Un estudio revelado en ScienceDirect meciona que los dispositivos solaron llegaron a una eficiencia del 34,71% bajo iluminación que aparentaba 10 metros de profundidad en comparación con el 16.79% verificado mediante luz solar convecional. Este valor representa el porcentaje de energía luminosa absorbida que se convierte en electricidad, sin sugerir que haya más radiación en el fondo del mar que en la superficie.

TechXplore informó que, en una prueba oceánica, el sistema entregó 324 milivatios hora en dos horas a la profundidad indicada, energía suficiente para abastecer baterías de litio. Las placas fotovoltaicas, además, se mantuvieron intactas después de 1.160 horas continuas con luz simulada, evidencia del buen rendimiento energético y de la estabilidad bajo condiciones controladas. Las pruebas aceleradas proyectan un T80 de 48.094 horas (alrededor de 5,49 años a 25 °C), el lapso estimado hasta que se pierda el 20 % de la capacidad de partida. Aunque la proyección refuerza la viabilidad técnica, los autores señalan que hace falta verificar la tecnología a mayores profundidades y definir protocolos globales de evaluación para este avance emergente.