El registro del mapa es de 1922 y el autor es el arqueólogo y geógrafo Albert Herrmann, lo llamó 'Las vías de comunicación entre China, India y Roma hacia 100 d.C.', publicado en aquel momento para el Instituto de Investigación de Historia Comparada de las Religiones de la Universidad de Leipzig. Para crearlo, Herrmann usó fuentes grecorromanas y chinas. Casi un siglo después, Marco Galli lo analizó a fondo para estudiar el papel de Roma en las rutas de comercio entre Europa y Asia durante los tres primeros siglos de Roma. Si en la actualidad usamos IA para mostrar gráficos, Herrmann fue capaz de mostrar en un mapa cómo las redes terrestres y marítimas se mezclan.
Las rutas comerciales de Roma a China ya existían hace 2.000 años
El mapa se imprimió a dos colores. Su historia resalta la diferencia entre las rutas comerciales entre Oriente y Occidente, tanto las primarias como las secundarias, delimitando las fronteras de los imperios chino y romano. Además, destaca cuatro formas de topónimos: grecorromanos, sánscritos, chinos y modernos. En cuanto a la escala, es de aproximadamente 1:30.000.000. Según el texto que Herrmann publicó en el mapa, por tierras las rutas parten del noroeste de China, próximo a Dunhuang, cruzando la cuenca del Tarim por tres caminos: norte, centro y sur.
Luego pasan las montañas del Pamir hasta Bactra y siguen hasta Mesopotamia (Siria), mientras que por mar el camino empieza en Tonkín (norte de Vietnam), bordeando el sureste asiático y llegando a los puertos de India como Muziris. Desde ese punto van por el Golfo Pérsico o cruzan el océano hasta llegar al mar Rojo y Egipto. Marco Galli sostiene que Roma fue un centro importante de las redes comerciales que unían Europa y Asia; además, las redes eran diferentes y de doble sentido.
Los primeros viajes documentados
Galli se basa en la historia de la idea de la Ruta de la Seda y en viajes registrados: el de un comerciante llamado Maes Titianos, que en el año 100 envió agentes a China, o el del chino Kan Ying, que en el año 97 llegó al Golfo Pérsico pero no cruzó el mar. El investigador comenta que este comercio pesó más en la economía de lo que se pensaba. Lo apoyan documentos como el Periplo del mar Eritreo (hacia el año 70) que citaba 140 productos orientales y el papiro de Muziris (siglo II) que menciona un préstamo para un cargamento estimado en aproximadamente 7.000.000 de sestercios (el sestercio fue la moneda que se usó en la Roma antigua).
Conviene tener presente un detalle de contexto. El mapa de Herrmann refleja un instante concreto de la historia, alrededor del año 100, mientras que Galli analiza los tres primeros siglos del imperio, un periodo lo bastante largo como para que el panorama cambiara de forma notable. A ello se suma que el trazado se publicó en 1922, apenas unas décadas después de que, en 1877, se acuñara la propia expresión Ruta de la Seda. Las diferencias no se quedan en el calendario. Ambos autores tampoco se ponen de acuerdo sobre la identidad de Ta Ts’in, el país que mencionan las fuentes chinas: para Herrmann se encontraba en el sur de Arabia, mientras que Galli sostiene que se trata de Roma. Si deseas ver el mapa, haz clic aquí.











