La compañía china Keda estrenó este miércoles una planta de vidrio flotado en Cañete, localidad ubicada al sur de Lima con una inversión de 150 millones de dólares, en una ceremonia que tuvo la participación de la presidenta del Perú Keiko Fujimori. Este complejo industrial incorpora una tecnología dirigida a este segmento productivo bajo reglas internacionales que empleará a 850 operarios durante los próximos 5 años. A esto se le añaden oportunidades laborales indirectas para proveedores, transportes y servicios. Fujimori caminó por las instalaciones de la planta para conocer los productos que generará y firmó una pieza de vidrio fabricada específicamente para la ocasión.
El Perú abierto a inversiones chinas
Durante la ceremonia de inauguración, Fujimori sostuvo que la puesta en marcha de la planta es una muestra concreta de cómo la inversión privada puede transformarse en un motor de desarrollo para el país. En sus palabras, ese capital se traduce en más producción, mayor incorporación de tecnología, más empleo y nuevas oportunidades para los peruanos, un mensaje con el que buscó resaltar el papel del sector privado en el crecimiento económico y en la mejora de las condiciones de vida de la población. Por su parte, la empresa Keda estimó que la fabricación local de vidrio flotado tendrá un impacto significativo en las cuentas externas. Se trata de un material de uso extendido en la construcción, presente en ventanas, puertas y mamparas, que hasta ahora se obtiene casi por completo en el extranjero.
Producirlo dentro del territorio nacional permitiría un ahorro de divisas superior a los 70 millones de dólares cada año, recursos que dejarían de salir del país para cubrir compras al exterior y que podrían mantenerse dentro de la economía local. En cuanto a la capacidad instalada, la planta podrá elaborar 600 toneladas diarias, una cifra que la ubica como una apuesta de gran escala para la industria nacional.
La primera fase
En esta primera etapa, la totalidad de la producción de la planta estará dirigida al abastecimiento del mercado interno, un segmento que hasta ahora ha dependido de las importaciones procedentes de China, Malasia, Indonesia y Chile. Esta dependencia del exterior implicaba no solo una salida constante de divisas, sino también una exposición a los costos de transporte, a las variaciones del tipo de cambio y a los tiempos que demandan los envíos internacionales. Con la nueva planta, la compañía apunta a sustituir progresivamente una parte de esas compras al extranjero y a consolidar una oferta nacional de un insumo clave para el dinamismo del sector construcción. El vidrio flotado es un componente esencial en edificios, viviendas y proyectos de infraestructura, por lo que contar con un proveedor local podría darle mayor estabilidad a la cadena de suministro de un rubro que mueve buena parte de la economía.
Entre las expectativas de la empresa figura reducir la dependencia de proveedores extranjeros, lo que daría mayor seguridad frente a posibles interrupciones en el comercio internacional o aumentos repentinos en los costos logísticos. Asimismo, se prevé acortar los plazos de abastecimiento, de modo que constructoras, vidrieras y otras empresas del rubro puedan acceder al material con mayor rapidez y planificar mejor sus obras. "El vidrio flotado es usado en varios sectores, tener producción nacional nos permitirá atender demanda interna y reducir las importaciones, con un ahorro de 70 millones de dólares, recursos que antes salían del país y ahora permanecerán en la economía nacional", manifestó Fujimori.











