Este vehículo, creado por Beijing Man Site Special Vehicles, recuerda a un Mercedes-Benz Unimog, como uno de los símbolos mundiales de la conducción todoterreno extrema. Pero tiene un precio muchísimo más barato y convierte sus características en una vivienda para viajar en familia. Beijing Monster mide aproximadamente seis metros de largo y usa un chasis 4×4 del camión chino Sanjiang Watel. Su motor es un turbodiésel Dongfeng Cummins de 6,7 litros, con 285 CV y un par máximo de 1.050 Nm. El motor es vital al momento de superar pendientes pronunciadas, seguir por caminos de barro o mover una carrocería fuera del asfalto.
Su mecánica, camas dobles, cocina y hasta lavadora
La mecánica se une con una transmisión de seis velocidades, reductora y bloqueo del diferencial trasero, según informa el fabricante. Este también tiene suspensión automática y un sistema centralizado para inflar o desinflar las llantas para acostumbrarse a cada terreno: bajar la presión facilita aumentar la superficie de contacto de las ruedas en terrenos blandos como la arena, a su vez, recuperarla facilita la circulación por tierras duras. A esto se le suma un depósito de combustible de 600 litros. Su capacidad está diseñada para enfrentar recorridos largos por lugares donde no hay gasolineras. La carrocería tiene protecciones específicas, una defensa delantera con cuatro faros auxiliares y neumáticos Michelin específicos.
Cuando lo miras desde fuera, el Beijing Monster tiene forma de vehículo de expedición profesional, pero por dentro la oferta es mucho más cercana a una autocaravana familiar. La cabina del chofer está unida con el espacio habitable, una distribución que permite usar en mejor medida sus dimensiones exteriores. El equipamiento incluye dos camas dobles de 2,2 × 1,5 metros, cocina con placa de inducción, fregadero y nevera, además de ducha e inodoro. También tiene lavadora, aire acondicionado y calefacción independiente, elementos que permiten plantear viajes prolongados y estancias en lugares con condiciones climáticas muy diferentes.
Una nueva forma de viajar
El Beijing Monster se presenta como un auténtico campamento sobre ruedas. Para acceder a la cabina cuenta con una escalera retráctil, y a su alrededor despliega un toldo lateral que amplía el espacio habitable en cada parada. En el techo y la parte trasera, los portaequipajes permiten cargar el material de expedición, mientras que los paneles solares alimentan la batería auxiliar y reducen la dependencia de fuentes externas de electricidad cuando el vehículo permanece estacionado. Su planteamiento lo aleja de la mayoría de las campers que circulan por Europa. No está concebido para pistas forestales sencillas ni para llegar a una playa aislada, sino para expediciones en las que la distancia hasta el siguiente núcleo habitado puede condicionar toda la planificación del viaje.
En cuanto al precio, la cifra final depende de la configuración del chasis, de la célula habitable y de los sistemas de autonomía instalados. Como referencia orientativa, se estima que el Monster completo puede costar entre uno y dos millones de yuanes, es decir, entre 130.000 y 260.000 euros al cambio, sin contar impuestos ni costes de importación. El Mercedes-Benz Unimog juega en otra liga. Un U 4023 ronda los 150.000 euros antes de impuestos, pero hablamos solo del vehículo base, sin camperizar. Una vez equipado para expediciones, la factura puede superar ampliamente los 300.000 euros, dependiendo de la célula y del equipamiento elegidos.











