Los robots humanoides continúan mostrando hasta dónde puede avanzar la combinación de inteligencia artificial, ingeniería y nuevos sistemas de movimiento. Durante los segundos Juegos Mundiales de Robots Humanoides, realizados en Beijing, varias máquinas consiguieron superar marcas deportivas establecidas por atletas humanos.

Uno de los resultados que más atención generó ocurrió en los 100 metros. Un robot completó inicialmente la prueba en 9,39 segundos, por debajo de los 9,58 segundos que Usain Bolt estableció como récord mundial humano en 2009. Posteriormente, Tiangong volvió a reducir la marca durante la competencia y llegó a registrar 8,86 segundos en una semifinal.

El resultado muestra la rapidez con la que está evolucionando esta tecnología. En la edición anterior de los juegos, celebrada en 2025, el robot ganador de los 100 metros necesitó 21,50 segundos para completar la distancia. En apenas un año, las nuevas generaciones redujeron ese registro a menos de la mitad.

Más de 2.000 robots compitieron en Beijing

La segunda edición de los juegos reunió a 666 equipos procedentes de 16 países de seis continentes, con más de 2.000 robots que participaron en diferentes pruebas. El número de máquinas fue cuatro veces mayor que en la primera edición y la cantidad de equipos creció 138%.

Las competencias se desarrollaron en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad de Beijing y abarcaron disciplinas como atletismo, boxeo, fútbol y artes marciales. Las pruebas permitieron observar no solo cuánto pueden correr las máquinas, sino también capacidades relacionadas con coordinación, estabilidad y control del movimiento.

Los avances tampoco quedaron limitados a los 100 metros. Los organizadores reportaron nuevas marcas en diferentes disciplinas y el equipo detrás de Tiangong indicó que sus robots habían conseguido superar referencias humanas en pruebas como 400 metros, 1.500 metros y salto de altura.

¿Son realmente más capaces que un atleta humano?

Aunque los tiempos resultan llamativos, comparar directamente a un humanoide con un atleta requiere considerar las diferencias entre ambos. Los robots utilizan motores eléctricos, sistemas de control y estructuras diseñadas específicamente para optimizar determinados movimientos, mientras el cuerpo humano depende de músculos, tendones, coordinación y procesos biológicos.

La velocidad tampoco significa que las máquinas hayan alcanzado la versatilidad humana. Tiangong, por ejemplo, tuvo dificultades para detenerse después de una de sus carreras y terminó impactando contra una protección. Otros participantes también sufrieron caídas o fallas durante las pruebas.

Por ello, el verdadero valor tecnológico de estas competencias está más allá de determinar quién corre más rápido. Las carreras someten a los robots a situaciones que exigen mantener el equilibrio, coordinar movimientos y responder a cambios mientras operan a velocidades cada vez mayores.

Las competencias funcionan como laboratorio para la robótica

El deporte ofrece un escenario controlado para identificar las fortalezas y limitaciones de los robots humanoides. Cada caída, pérdida de equilibrio o problema de coordinación proporciona información que los equipos pueden utilizar para mejorar componentes, algoritmos y sistemas de control.

Estas capacidades pueden trasladarse posteriormente a otros escenarios. Una máquina capaz de caminar, correr, recuperar el equilibrio y desplazarse de manera autónoma podría adaptarse progresivamente a fábricas, almacenes, servicios o espacios donde tenga que interactuar con personas.

La competencia también forma parte de un ecosistema tecnológico mucho más amplio. Los juegos se realizaron en un momento en que China busca acelerar el desarrollo de robots humanoides y llevarlos desde los laboratorios y demostraciones hacia aplicaciones productivas y comerciales.

China acelera su carrera por los robots humanoides

El crecimiento de la competencia refleja la expansión que experimenta la industria china. Los más de 2.000 robots participantes cuadruplicaron la cantidad registrada durante la primera edición, mientras universidades, centros de investigación y fabricantes continúan desarrollando nuevas plataformas.

Este avance conecta con otro indicador que hemos identificado para Puente a China: durante el primer semestre de 2026, fabricantes chinos concentraron alrededor del 97% de las entregas mundiales de robots humanoides, según datos sectoriales recogidos recientemente por medios internacionales.

Los récords deportivos, por tanto, son la parte más visible de una transformación mayor. El desafío para la industria será convertir avances en velocidad y movimiento en máquinas suficientemente autónomas, seguras y confiables para realizar actividades útiles en entornos reales.

Para países como Perú, seguir esta evolución permitirá identificar qué aplicaciones de la robótica podrían incorporarse progresivamente en sectores como manufactura, minería, logística o servicios. La carrera de los humanoides no se juega solamente en una pista: también busca definir cómo interactuarán las personas y las máquinas en las industrias del futuro.

Conoce más sobre inteligencia artificial, robótica e innovación tecnológica en Puente a China, donde encontrarás información sobre las tecnologías que están transformando la industria china y sus posibles aplicaciones en el Perú.