Estados Unidos, China y la Unión Europea tienen diferentes formas de regular la IA mientras a nivel mundial se hacen llamados a controlar los sistemas más potentes de esta tecnología. Por ejemplo, en el país norteamericano, los ejecutivos de las principales empresas de IA firmaron el pasado 29 de setiembre un código de conducta que contempla auditorías independientes, entre otras medidas.
Cómo Occidente regula la IA
Cuando Donald Trump volvió a ser presidente por segunda vez, Estados Unidos basó su política sobre IA en acuerdos voluntarios de la industria y normas para fortalecer este sector impulsando la economía local. En julio del año pasado, la Casa Blanca presentó un Plan de Acción sobre la IA con más de 90 medidas para impulsar su desarrollo. El parlamento está dividido y condicionado con una fuerte presión por parte del sector tecnológico, no aprobó ninguna ley sobre IA y rechazó bloquear las leyes estatales como pretendía Trump.
Por otro lado, la Unión Europea aprobó en 2024 la Ley de Inteligencia Artificial. Bruselas lo presenta como el marco regulatorio más amplio del mundo. Pero las compañías europeas tienen miedo de perder terreno frente a sus rivales estadounidenses y chinos, consiguieron aplazar hasta diciembre de 2027 las normas para los sistemas de alto riesgo, utilizados, por ejemplo, para conceder créditos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen mencionó: "Europa en posición de orientar los esfuerzos mundiales".
Cómo China regula la IA
Pekín vigila de cerca cómo se usa la inteligencia artificial, pero frenar o detener su desarrollo no figura entre las prioridades de la política china. Así lo sostienen analistas del Oxford China Policy Lab. El control opera sobre todo en los contenidos. Lo que genera una IA queda sometido a la misma censura que el resto de la información en internet y, desde septiembre de 2025, debe llevar una etiqueta que lo identifique como tal.
En julio entró en vigor una normativa dirigida a los chatbots de compañía, con la que las autoridades buscan frenar la dependencia emocional de los usuarios. Las reglas vetan que estos programas simulen una relación amorosa con un menor, obligan a avisar al usuario de que haga una pausa tras dos horas de conversación y prohíben clonar a una persona real sin su consentimiento. A mediados de año, el presidente Xi Jinping dejó clara su posición: la IA debe seguir "siempre bajo control humano". Para lograrlo, reclamó más leyes y regulaciones, vigilancia tecnológica, sistemas de alerta temprana y mecanismos de respuesta ante emergencias.











