Esta feria se convirtió en una importante conexión, fortaleciendo las relaciones económicas y comerciales entre América Latina y China. Detrás del auge de delegaciones que llegan a la feria está el crecimiento constante del círculo de amigos global de la Feria de Cantón. En esta edición se sellaron acuerdos con 12 nuevos socios internacionales, con lo que la red suma ya 240. Hasta ahora han confirmado su asistencia 170 grandes empresas compradoras y 48 socios globales. Según los datos de preinscripción al 9 de octubre, más de 210.000 compradores de 196 países y regiones ya se habían registrado, y cerca del 80% de ellos son compradores profesionales.
La importancia de esta feria
También se ha disparado la afluencia de inscripciones de compradores procedentes de los países que forman parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. América Latina, por su parte, figura entre las regiones que más rápido crecen. De acuerdo con cifras oficiales difundidas antes por los organizadores, el número de compradores latinoamericanos ha subido de forma notable en las últimas ediciones. Zhu Yong, directora del Centro de Comercio Exterior de China, sostuvo que muchos de los productos más innovadores fabricados en el país se exhiben por primera vez en la Feria de Cantón. A su juicio, el evento ha dejado de ser solo una plataforma para cerrar pedidos: hoy concentra las últimas tendencias globales en demanda de los clientes, hábitos de consumo, evolución de los sectores, estándares de producto y escenarios de aplicación.
Jorge Valencia, comprador mexicano, es un rostro habitual de la Feria de Cantón. Desde que debutó en ella en 2008 ha vuelto tantas veces que perdió la cuenta. Esta vez, sin embargo, percibe algo distinto: las empresas latinoamericanas ya no se limitan a adquirir productos terminados, sino que compran cada vez más materias primas y líneas de producción completas para trasladar equipos y materiales a México, fabricar allí y luego exportar a terceros países. Con ello recortan costos y refuerzan su capacidad industrial local. El giro, apuntan los protagonistas, refleja cómo la relación económica entre China y América Latina ha dejado atrás el simple intercambio de mercancías para convertirse en una colaboración en toda la cadena industrial.
Una forma de conectar América Latina con China
En Foshan, en la provincia de Guangdong, el tránsito de ver muestras a evaluar capacidad de producción se nota con especial claridad. Durante esta edición, más de un centenar de compradores brasileños salieron directamente de la feria rumbo a una fábrica local de la ciudad para realizar una visita sobre el terreno. Se trata de la mayor delegación de compradores sudamericanos que ha recibido la empresa de motores desde su fundación. El grupo brasileño, muy numeroso, abarca sectores tan variados como la construcción y los materiales de construcción, los equipos industriales, la alimentación, las bebidas, los productos químicos y de uso doméstico. Lo integran, en su mayoría, altos directivos, distribuidores y responsables de compras de ingeniería.
Los directivos de la planta china destacaron, satisfechos, el cambio de papeles: antes debían viajar al extranjero para asistir a ferias y captar clientes, y ahora son los compradores foráneos quienes organizan delegaciones para visitarlos. Cuando ven las líneas de producción con sus propios ojos, los clientes ganan confianza enseguida. Ya hemos cerrado varios acuerdos preliminares de colaboración sobre el terreno, señalaron. Las medidas de facilitación han despejado el camino para que los empresarios latinoamericanos puedan viajar a China en cualquier momento. Desde junio de 2025, los ciudadanos brasileños pueden entrar al país sin visado y permanecer hasta 30 días, un plazo más que suficiente para cubrir un viaje a la Feria de Cantón.











