El cráneo de Harbin, conocido como el 'Hombre Dragón', pertenece a un denisovano, un arcaico linaje humano cercano a los neandertales. Dos estudios publicados el año pasado en las revistas Cell y Science llegaron al desenlace mediante el análisis de ADN antiguo y proteínas conservadas en los restos fósiles. Este hallazgo permite vincular los rasgos físicos de un cráneo casi completo con un grupo humano cuya existencia ya se conocía fundamentalmente por pedazos de huesos y dientes. Además, confirma que el material biológico conservado en el sarro dental puede dar información genética incluso cuando otras formas de obtener ADN de un hueso no tienen éxito.

Este cráneo tenía un misterio de miles de años

El cráneo fue encontrado en la provincia de Heilongjiang, en el noreste de China. Tiene por lo menos 146.000 años según un estudio realizado mediante series de uranio. A diferencia de otros restos humanos arcaicos, el fósil está casi completo y conserva buena parte de su formación original. Cuando fue descrito en 2021, sus dimensiones, las pronunciadas crestas encima de los ojos y su mandíbula superior robusta captaron la atención de los científicos. Ji Qiang de la Universidad GEO de Hebei y sus compañeros propusieron clasificarlo como una nueva especie, Homo longi, cuyo nombre se relaciona con el dragón. Pero la identidad aún es tema de debate. Algunos análisis anatómicos vinculan el cráneo con otros huesos asociados a los denisovanos, mientras que otros los consideran grupos diferentes.

"Este es un punto de referencia en el mapa que podemos utilizar para decir: ‘Así era físicamente un denisovano’", explicó Carina Schlebusch, antropóloga evolutiva de la Universidad de Uppsala, quien no participó en los estudios. El equipo liderado por Qiaomei Fu, de la Academia China de Ciencias, intentó obtener ADN de distintas muestras de cráneo y dientes, pero no logró tener ADN humano antiguo usable. La única opción que les quedaba a los investigadores era analizar el sarro endurecido que estaba unido al único molar conservado. Un ejemplar de apenas 0,3 miligramos proporcionó ADN mitocondrial, un elemento genético que permite estudiar la ascendencia materna.

Las moléculas confirmaron la identidad del “Hombre Dragón”

Un segundo estudio recurrió a un método distinto al del ADN: examinó proteínas antiguas conservadas en el hueso petroso, una de las partes más duras y mejor preservadas del cráneo. Los científicos lograron identificar 95 de ellas y hallaron patrones que apuntan a un parentesco del fósil con los denisovanos. Los análisis estadísticos colocaron al llamado Hombre Dragón dentro de ese linaje con un respaldo de entre el 98% y el 100%, según los datos empleados. Con ello, el cráneo se convierte en un punto de comparación anatómico valioso para estudiar otros restos hallados en Asia.

Aun así, quedan preguntas abiertas. Los investigadores todavía no han determinado cómo debe clasificarse oficialmente a los denisovanos, ni si el nombre Homo longi es el más apropiado para designar a este grupo humano extinto. "Si consideramos los dos estudios en conjunto, está bastante claro que este individuo era denisovano", mencionó Bence Viola, paleoantropólogo de la Universidad de Toronto.