China alcanzó un nuevo momento histórico en el mundo de la ciencia. En Hefei, una ciudad en el este del país, ya se finalizó el centro principal que albergará BEST (Burning Plasma Experimental Superconducting Tokamak), su nuevo reactor experimental de fusión nuclear. La gigantesca máquina que funcionará en su interior sigue avanzando. Según la televisión estatal china CCTV, más del 50% de BEST está finalizado, ahora el proyecto se encuentra en una fase delicada, en la que tienen que unirse algunas de las piezas claves del reactor.

¿Cuál es la relación del sol con este proyecto?

La fusión trata de unir núcleos atómicos ligeros para crear otros más pesados, liberando energía durante el proceso. Este es el mismo tipo de reacción que sostiene el brillo del sol y las estrellas. El reto es reproducirlo en la Tierra. En el sol, la inmensa gravedad ayuda a tener las condiciones necesarias. Aquí los reactores experimentales deben mantener bajo control el plasma a temperaturas altísimas, superiores a los 100 millones de grados, y ningún objeto puede resistir una temperatura tan alta. Si el plasma llega a tocar las paredes del reactor, se enfría y puede dañarlas.

Como solución, los tokamak usan gigantes imanes para crear campos magnéticos capaces de confinarlo y alejarlo de las paredes. Aquí se muestra uno de los datos más curiosos de las máquinas: mientras el plasma puede superar los 100 millones de grados, algunos de los imanes superconductores que los rodean están obligados a trabajar a temperaturas muy cercanas a cero.

Lo que ahora es BEST, antes era EAST

China no parte de cero. Gran parte de lo que se sabe hoy sobre cómo se comporta el plasma proviene de EAST (Experimental Advanced Superconducting Tokamak), otro reactor experimental ubicado, igualmente, en Hefei. A diferencia de los proyectos que aspiran a generar energía, EAST tiene un objetivo más modesto: investigar cómo crear plasmas a temperaturas extremas y mantenerlos estables durante lapsos cada vez más largos.

En enero de 2025 dio un paso notable al sostener un plasma en modo de alto confinamiento durante 1.066 segundos, es decir, casi 18 minutos. Conviene no sacar conclusiones apresuradas: ese récord no quiere decir que EAST haya generado electricidad ni que haya logrado una reacción de fusión capaz de sostenerse por sí sola. Lo que sí demostró es que ciertas condiciones del plasma pueden mantenerse durante periodos prolongados, un requisito indispensable para los reactores del futuro.