Los precios del transporte marítimo internacional siguen presentando incrementos importantes en lo que va del año. Sin embargo, su avance reciente enseña diferencias entre las principales rutas comerciales. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), al 1 de octubre, el índice global de contenedores de Drewry mostró un aumento de 100,8% respecto a diciembre de 2025. Eso se debe principalmente a la escasez de oferta de fletes en la ruta Shanghái-Los Ángeles, cuyos costos aumentaron un 215,8% en el mismo periodo.
La explicación que brinda el BCRP
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) atribuye la reciente evolución de los fletes a dos tendencias que van en direcciones contrarias. Por un lado, las tarifas de las rutas transpacíficas continuaron subiendo. El motivo: una demanda estadounidense que todavía se mantiene fuerte y el adelanto de embarques ante la proximidad de la Golden Week, el feriado chino que suele alterar los ritmos de producción y transporte de mercancías en ese país.
Por otro lado, los fletes en las rutas entre Asia y Europa retrocedieron. Allí pesó el debilitamiento de la demanda europea y el regreso gradual de los servicios marítimos al canal de Suez. Esa recuperación del tránsito por Suez ha ampliado la capacidad efectiva de transporte disponible: al poder usar esa vía, más servicios evitan los desvíos por rutas alternativas más largas, lo que descomprime las tarifas.
Perspectivas de bajas presiones en el corto plazo
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) prevé que el índice global de contenedores podría experimentar presión a la baja durante las próximas semanas. Tres factores respaldan esa expectativa: la menor actividad que suele traer la Golden Week china, la reducción de la congestión en los puertos asiáticos tras el fin de la temporada de tifones y una mayor normalización del tránsito por el canal de Suez. Con todo, el propio banco central matiza que el efecto de estos elementos dependerá de cómo evolucionen la demanda internacional, la disponibilidad de embarcaciones y la operación de las principales rutas comerciales.
La brecha entre las rutas transpacíficas y las que unen Asia con Europa deja una lección: el costo del transporte marítimo no depende de un único factor. La demanda en los mercados de destino, la capacidad disponible y las condiciones de navegación intervienen en la formación de los fletes. Por ello, una baja en ciertas rutas no implica necesariamente una caída generalizada de los costos logísticos, un matiz que los importadores peruanos deberán tener presente al planificar sus operaciones.











