Una publicación de Reuters señala que el progreso económico en el tercer trimestre (fue mejor de lo esperado) disminuye las posibilidades de una flexibilización de la política monetaria a corto plazo. Según este mismo medio, la tasa preferencial de préstamos (LPR, por sus siglas en inglés) es la tasa de interés que las entidades financieras cobran a sus clientes con la mejor capacidad de pago. Esta tasa se calcula todos los meses basándose en las propuestas de 20 bancos comerciales seleccionados y luego se envía al Banco Popular de China (PBOC). En una encuesta realizada por Reuters a 22 personas del mercado durante esta semana, todos los participantes esperaban que las LPR a un año y a cinco años se mantendrían sin cambios.

¿Qué es lo que se espera?

Se espera que se conserven en 3% y 3,5%, respectivamente, en la fijación prevista para el martes 20 de octubre. El crecimiento económico de China se consolidó durante los meses de julio, agosto y septiembre después de estar en su punto más bajo en tres años. Además, un aumento en las exportaciones compensó el gasto del consumidor que aún está contenido. Sin embargo, los analistas advierten que la constante dependencia de factores externos ahonda los desequilibrios estructurales de la economía china.

Los integrantes del mercado esperan que Beijing pueda lograr el objetivo de crecimiento económico para el presente año del 4,5% al 5% sin estímulos adicionales. Este punto de vista está apoyado por el fuerte desempeño económico a principios de año, sumado a un apoyo fiscal y monetario limitado más reciente. El consenso para conservar la LPR aparece en un momento en que varias economías importantes empiezan a aplicar políticas monetarias más estrictas para disminuir las presiones inflacionarias.

Los bonos chinos rozan mínimos de 15 meses mientras el mercado espera señales del PBOC y la vivienda sigue en caída

En el mercado de deuda, el rendimiento de los bonos chinos a largo plazo se mantiene cerca de su nivel más bajo en 15 meses. Un rendimiento bajo implica precios altos, es decir, una fuerte demanda por activos considerados seguros. Para muchos analistas, esa tendencia refleja la expectativa de que el entorno de dinero barato continuará y la cautela de los inversionistas ante el panorama económico. Con ese telón de fondo, los operadores tienen la mirada puesta en Beijing. Un importante foro financiero estaba previsto para la tarde del lunes 19 de octubre, y en él se esperaba la intervención de Pan Gongsheng, gobernador del Banco Popular de China (PBOC). Sus declaraciones eran seguidas con atención porque podrían dar indicios sobre la dirección de la política monetaria: si el banco central se inclina por más flexibilización o mantiene su postura actual.

A esa incertidumbre se suma la debilidad persistente del sector inmobiliario, uno de los pilares históricos de la economía china. Los precios de las viviendas nuevas volvieron a bajar en septiembre, con lo que se extiende una contracción de más de tres años. Esa racha deja claro que el respaldo de las autoridades no ha conseguido, hasta ahora, reactivar de forma generalizada la demanda de vivienda. La combinación de rendimientos de bonos en niveles bajos, un mercado pendiente de las señales del banco central y un sector inmobiliario que no logra recuperarse dibuja un cuadro de cautela. Los inversionistas buscan refugio mientras esperan saber si Beijing reforzará sus herramientas para sostener el crecimiento y la confianza.