La competencia china está más fuerte que antes y le pasó factura al gigante alemán del automovilismo. Volkswagen reconoció pérdidas netas de 5.800 millones de euros (22.997 millones de soles), superando las del año pasado. A esto se le añade un proceso de transición hacia los vehículos eléctricos con muchos problemas y una inesperada y frágil demanda en sus mercados principales, lo que obligó a realizar recortes de hasta 100.000 trabajadores.

¿Por qué tuvieron pérdidas tan grandes?

Mediante un comunicado, informó que la principal causa de las pérdidas fueron los factores excepcionales que enfrentó en el tercer trimestre, que ascienden a 7.800 millones de euros (30.000 millones de soles). Fue la depreciación de activos de su atribulada filial de autos de lujo Porsche por un monto de 6.400 millones de euros. A esto se le añade la depreciación de activos por 1.000 millones de euros (3.845 millones de soles) en un mercado donde cada vez más fuerte.

"Estamos sufriendo el peso de los aranceles estadounidenses, el mercado chino se está contrayendo y, en Europa, la presión competitiva se intensifica considerablemente", declaró el director financiero de la empresa, Anro Antliz. Con un dato negativo del 7,8% durante el tercer trimestre, la compañía perdió casi 5.900 millones de euros (22.682 millones de soles). En esas condiciones, las ventas de vehículos durante el mismo periodo disminuyeron 38,5% y llegaron a 405.800 vehículos, según cifras publicadas por el mismo fabricante.

La solución ante este grave problema económico

Europa, por ahora, no figura en los planes. Volkswagen exportará por primera vez tecnología desarrollada en China, pero sus destinos serán otras zonas de Asia, Oriente Medio y Suramérica. Así lo adelantó Ralf Brandstatter, director de la compañía en el país, durante una visita a Hefei, en el este de China, donde el grupo alemán cuenta con un gran centro de investigación y desarrollo. La exclusión del mercado europeo no pasa inadvertida, pues se trata del terreno natural de la marca, y deja ver que, de momento, la innovación made in China está pensada para regiones donde Volkswagen busca crecer.

Esa novedad forma parte de una estrategia de diversificación más amplia. Brandstatter fijó un objetivo concreto: que la firma exporte al menos 300.000 vehículos fabricados en territorio chino cada año de aquí a 2030. La cifra convierte las fábricas del país en algo más que una respuesta a la demanda local y las proyecta como un eje de la presencia global del grupo. El mensaje de fondo es que Volkswagen quiere que su operación en China deje de depender únicamente de las ventas locales. El país pasa así de ser un mercado al que se llega con productos y tecnología de la casa matriz a convertirse en un punto de origen, tanto de vehículos como de conocimiento, desde el que la marca aspira a ganar terreno en otras partes del mundo.