Según Manual de Aduanas, entre enero y agosto de este año se comercializaron aproximadamente 11,7 millones de vehículos de pasajeros dentro de China. Según los datos de este periodo, las marcas chinas llegaron a tener en conjunto un 62,67% del mercado, un dato que muestra el avance de una industria que dejó de competir solamente en el precio para ganar clientes sino también en tecnología, diseño y electrificación. El liderazgo particular es para BYD, con un alcance de 9,77%. Le sigue Volkswagen, con el 7,17%, y Toyota, con el 7%. Aunque estas dos últimas empresas tienen una presencia importante, el aumento de las marcas locales cambió uno de los mercados automotores más grandes y dinámicos del mundo.

El líder es BYD, pero su verdadera fuerza está en la cantidad de marcas locales que compiten entre sí

El dato más curioso no es el liderazgo de BYD, sino la gran cantidad de empresas chinas que compiten por un lugar en el mercado. Aparte de esta marca, se hacen visibles marcas como Geely, Chery, Changan, Hongqi, Leapmotor, Xiaomi, XPeng, Zeekr, NIO y Li Auto. Algunas de estas empresas tienen varios años en esta industria, mientras que otras aparecieron en la época del auge de los vehículos eléctricos y las nuevas tecnologías. Este escenario crea un mercado altamente competitivo, muy diferente a otros países. En vez de depender de unos pocos fabricantes, China tiene un ecosistema de marcas que compiten en diversos sectores, desde los autos económicos hasta vehículos eléctricos de alta gama y los modelos híbridos.

El crecimiento de las empresas locales tiene varias razones. La principal es el fortalecimiento de los vehículos electrificados, una clasificación en la que las compañías chinas construyeron ventajas competitivas gracias a las inversiones en baterías, electrónica y sistemas de propulsión. BYD es el ejemplo más conocido, con una oferta que mezcla vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Pero la meta va más allá de una sola compañía: otras empresas también crearon plataformas propias, sistemas multimedia avanzados y soluciones de asistencia a la conducción. A esto hay que sumarle la velocidad con la que ciertas empresas quieren lanzar nuevos modelos y actualizar sus vehículos.

El desafío de las marcas occidentales, surcoreanas y japonesas

Si bien la participación conjunta china es un porcentaje alto, eso no significa que los fabricantes internacionales hayan perdido protagonismo. Volkswagen y Toyota aún son protagonistas del mercado, pero su competencia cada vez es más fuerte. Durante varios años, las marcas extranjeras usaron a su favor el crecimiento de China mediante alianzas con empresas locales y producción de modelos especiales en este país. Pero el avance de los fabricantes locales cambió por completo las reglas del juego, específicamente el sector de los autos eléctricos. Para mantener su lugar, las empresas internacionales deben mejorar sus estrategias, aumentar el desarrollo de productos y brindar vehículos que atiendan las demandas de los consumidores chinos. En algunos casos, eso significa aliarse con empresas locales para tener acceso a plataformas, software y tecnologías que permitan acortar los tiempos.

El crecimiento dentro de China es vital, pero el desarrollo internacional significa una de las grandes apuestas de sus fabricantes. Compañías como BYD, Chery, Geely y Great Wall Motor buscan consolidar su presencia fuera de Asia, con estrategias que incluyen exportaciones, redes comerciales y, en determinados mercados, proyectos de producción local. Sin embargo, dominar el mercado local no garantiza el mismo resultado en el exterior. Los fabricantes deben adaptarse a las regulaciones de cada país, desarrollar redes de concesionarios y posventa, asegurar la disponibilidad de repuestos y construir una reputación de confiabilidad a largo plazo.

También enfrentan barreras comerciales y una competencia que varía según cada región. Aun así, el tamaño del mercado chino y la escala de su industria les permiten desarrollar tecnologías y productos con los que aspiran a disputarles clientes a las marcas tradicionales.