Entre los incidentes figuran una intoxicación masiva de plomo en una guardería en 2005 y en 2024 la detección de vehículos de transporte de aceite de cocina que transportaban químicos dañinos. La Comisión de Asuntos Políticos y Jurídicos del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante) publicó una norma exigiendo castigos más graves y una mejor coordinación entre los reguladores de seguridad alimentaria y las autoridades judiciales. Un miembro del organismo citado por la agencia estatal china Xinhua afirmó este lunes que la seguridad alimentaria en China está "en general estable" pero advirtió que los delitos vinculados con esta industria son "más sofisticados" y son más frecuentes en comercios digitales.

La nueva norma de Pekín

Pekín ha anunciado una nueva directriz que sitúa la seguridad de los alimentos entre las prioridades de la agenda oficial. El documento señala cinco áreas de atención preferente: los productos cárnicos, las comidas escolares, los alimentos destinados al cuidado de la salud, las verduras y las frutas. Para todas ellas exige una vigilancia mucho más férrea en toda la cadena, desde la producción y la venta por internet hasta los servicios de restauración y las importaciones.

La norma apunta también a un terreno cada vez más difícil de fiscalizar: el comercio digital. Plantea acelerar la reforma de la Ley de Seguridad Alimentaria para dejar claro quién responde cuando algo falla en las empresas de comercio electrónico de productos frescos, en las plataformas de reparto de comida y en las ventas realizadas mediante retransmisiones en directo. A ello se suma la orden de mantener actualizadas las listas de aditivos prohibidos, de modo que cada vez que las investigaciones detecten una sustancia ilegal esta sea incorporada al veto.

Los antecedentes

El endurecimiento llega después de varios episodios que han puesto en entredicho los controles. En agosto, las autoridades ordenaron inspeccionar las hortalizas perecederas tras confirmarse que se empleaba formaldehído, de manera ilegal, para conservar coles durante su transporte en el norte del país. Un año antes, en julio de 2025, 201 menores fueron hospitalizados por una intoxicación con plomo en una guardería de Tianshui, en el oeste. En 2024, por su parte, siete empresas fueron sancionadas por trasladar aceite de cocina en cisternas que antes habían transportado productos químicos.

Todos estos casos reviven la sombra del mayor escándalo alimentario de las últimas décadas en el país. En 2008, la leche infantil adulterada con melamina causó la muerte de al menos seis bebés y afectó a unos 300.000 niños, una crisis que marcó para siempre la desconfianza de las familias chinas hacia la industria y que sigue pesando en cada nueva alerta.