Según las estadísticas oficiales, significó el avance más rápido de las compras desde hace cinco años y la data superó en 5,9% el ritmo de crecimiento de las ventas. Con estos registros, China incentiva propuestas comerciales y mejora las interconexiones logísticas con otras zonas del mundo como estrategias para maximizar el acceso al mercado local. Un claro ejemplo es el puerto de Chancay, que reduce la ruta marítima desde Shanghái a menos de 30 días cuando antes de la creación del puerto peruano tomaba más de 40 días el viaje.
El comercio chino con África, un ejemplo de apertura al mercado
Un ejemplo de esta apertura comercial son los vuelos cargueros procedentes de Addis Abeba, capital de Etiopía, que llegan a Ezhou, provincia de Hubei, y tienen una frecuencia de siete viajes por semana. Si comparamos los nueve meses de este año con los del año pasado, los vuelos de esta misma ruta incrementaron 60%. Con el objetivo de aperturar la entrada de bienes y servicios internacionales al gigante asiático, se creó desde cero un centenar de negocios económicos con el nombre de Compartir el gran mercado, exportar a China. Etiopía no tiene aranceles desde el primero de mayo a los bienes con los que desea comerciar, y no solamente es con ese país sino con toda la Unión Africana (compuesta por 53 países).
Las autoridades chinas presentan el aumento de las importaciones como una pieza central de su estrategia económica. Según Pekín, las compras al exterior responden a las necesidades de transformación y modernización industrial del país, un proceso en el que la incorporación de tecnología avanzada resulta decisiva. A ello suman un argumento de alcance internacional: esa mayor demanda externa, afirman, contribuye a mantener la estabilidad de las cadenas globales de producción y suministro, de las que dependen numerosas industrias en todo el mundo.
La demanda de la IA incentiva compras tecnológicas en China
Las cifras de los primeros tres trimestres muestran hasta qué punto la tecnología está marcando ese rumbo. Entre enero y septiembre, las importaciones chinas de componentes de memoria se multiplicaron por 1,5. Se trata de piezas indispensables en el funcionamiento de teléfonos inteligentes, vehículos inteligentes y otros dispositivos que incorporan inteligencia artificial, categorías de productos que han ganado un peso creciente tanto en el consumo interno como en la producción industrial del país.
Detrás de ese salto está, en buena medida, la creciente demanda de componentes vinculados a las nuevas tecnologías. Esa demanda ha dado un impulso notable a las compras externas de China y, de manera particular, a las destinadas a la industria de la inteligencia artificial, un sector en rápida expansión que requiere grandes volúmenes de chips y otros elementos de alto rendimiento para seguir creciendo. En conjunto, el panorama que describen tanto los datos como el discurso oficial apunta en una misma dirección: China recurre a los mercados externos para abastecer su salto tecnológico y, al mismo tiempo, presenta esa estrategia como un aporte a la estabilidad del comercio y la producción a escala global.











