Así se informa mediante un borrador elaborado conjuntamente por los ministerios de Industria y Tecnología de la Información, de Seguridad Pública y de Ecología y Medio Ambiente, junto con la Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR, por sus siglas en inglés). Esta propuesta, disponible para el público en general hasta el próximo 10 de noviembre, quiere soslayar que entren al mercado "diseños innovadores con riesgos de seguridad" y "productos que no hayan pasado suficientes pruebas y verificaciones de I+D (Investigación + Desarrollo)"

Qué es lo que dice el documento

Además de las prohibiciones ya anunciadas, la normativa introduce una segunda capa de control, menos llamativa pero de gran calado para la industria: la obligación de documentar con mucho más rigor aquello que se aparta de lo convencional. A partir del 1 de enero de 2027, las empresas que quieran homologar nuevos modelos tendrán que aportar mayor detalle técnico sobre sus llamados 'diseños innovadores'. Dicho de otro modo, las soluciones novedosas ya no podrán llegar al regulador con descripciones genéricas. Los fabricantes deberán justificar cómo funcionan, con qué criterios se han concebido y qué garantías ofrecen. Con esta medida, las autoridades buscan evitar que la innovación sirva de atajo para esquivar los requisitos de seguridad.

La norma no se limita a los productos del futuro. Para los modelos de este tipo que ya cuentan con aprobación, el texto fija un periodo de adaptación más largo. Los fabricantes deberán remitir al Ministerio de Industria los parámetros técnicos y los materiales de verificación complementarios antes del 1 de julio de 2027. Es decir, disponen de seis meses adicionales respecto a los nuevos productos, pero la revisión alcanzará también a lo que ya está en el mercado. El calendario escalonado revela la intención del regulador. Primero se endurece el acceso para los recién llegados y después se pone al día el catálogo existente, de modo que ningún diseño de este tipo quede al margen del nuevo estándar.

SAMR llamó a fiscalización de 7 millones de vehículos

La iniciativa no llega en un momento cualquiera. Se produce un mes y medio después de que las autoridades chinas pusieran en marcha una campaña nacional para mejorar la calidad y la seguridad de los automóviles de fabricación nacional, y apenas unos días después de que la SAMR, el regulador estatal de mercado, anunciara la mayor llamada a revisión de la historia de China, con más de 7 millones de vehículos afectados. La cifra, por sí sola, marca un antes y un después. Nunca un procedimiento de este tipo había alcanzado tal volumen en el mayor mercado automovilístico del planeta, un dato que sugiere que el regulador ha decidido pasar de las advertencias a la acción.

La empresa estadounidense Tesla dirigida por Elon Musk fue la más golpeada: más de 5,7 millones de unidades deberán pasar por revisión, lo que equivale a la inmensa mayoría del total. Los motivos son dos y ambos tocan el núcleo de la seguridad del usuario: Las dificultades para identificar los mecanismos de apertura de emergencia de las puertas, un elemento crítico cuando un ocupante necesita salir con urgencia del vehículo y Los fallos en los sistemas de asistencia a la conducción, una tecnología que ha sido bandera de la marca y que ahora queda bajo el escrutinio de las autoridades.