El Consejo de Estado hizo un llamado a este sector para ser el principal motor de desarrollo mediante mejores facilidades para la inversión, acceso al mercado y la adaptación de los mecanismos de supervisión. La Oficina Nacional de Estadísticas comunicó que el valor agregado de los servicios aumentó un 5,2% interanual entre enero y septiembre, hasta llegar a los 62,83 billones de yuanes (9 millones de dólares). Este aporte al crecimiento del PBI creció 5,6 puntos porcentuales respecto a igual periodo del año pasado.
La palabra de los especialistas
Li Jun, director de Instituto de Comercio Internacional de Servicios de la Academia de Investigación del Ministerio de Comercio, destacó que áreas como la atención a personas mayores, el cuidado infantil, servicios de salud, turismo, cultura, deporte y desarrollo de software tienen un considerable potencial de crecimiento. El experto explicó que las dificultades económicas, las limitaciones de acceso al mercado, la falta de personal calificado y los mecanismos de supervisión sin actualizar restringen las inversiones y la capacidad operativa de algunas compañías. Dentro de las principales características de las medidas anunciadas está el fortalecimiento del apoyo financiero, la disponibilidad de terrenos, la captación de talento y el acceso a datos, con políticas adaptadas a las necesidades de cada actividad.
También pidió eliminar barreras al acceso al mercado y barreras burocráticas a la inversión privada, además de crear nuevos sistemas de supervisión con base en el desarrollo de nuevas actividades económicas. Liu Tao, subdirector del Instituto de Finanzas del Centro de Investigación para el Desarrollo del Consejo de Estado, destacó que los servicios digitales crecen de manera rápida y necesitan una mayor coordinación entre las regiones, además del uso de sistemas de supervisión basados en datos y mecanismos de evaluación crediticia.
Los objetivos de Pekín
Pekín ha decidido que el próximo gran salto de su economía no vendrá solo de las fábricas, sino de los servicios. En las líneas maestras que perfilan el rumbo del país, el sector aparece como una pieza central para sostener el crecimiento en los próximos años. Las autoridades han identificado diez áreas prioritarias, repartidas en dos bloques. El primero agrupa seis servicios pensados para apoyar a la industria y a las empresas: tecnología, logística moderna, información y software, financiación de cadenas de suministro, protección ambiental y servicios empresariales. La idea es que estas actividades hagan más eficiente y competitivo el aparato productivo del país.
El segundo bloque mira directamente al bolsillo y al día a día de la población. Incluye cuatro ámbitos: los servicios a los residentes, el cuidado de mayores y niños, la salud, y la cultura, el turismo y el deporte. Son sectores que responden a necesidades cada vez más visibles en una sociedad que envejece y cuya clase media demanda mejor calidad de vida. Detrás de esta apuesta hay un objetivo mayor. El impulso a los servicios forma parte de la estrategia con la que China pretende reforzar su demanda interna, es decir, depender menos de las exportaciones y más del consumo de sus propios ciudadanos. A la vez, el gobierno espera que el sector genere más oportunidades de empleo y contribuya a construir una estructura económica de mayor calidad.











